24.08.2017
Los Monjes
DIABLO 2 - culturas

Los Monjes

Los monjes son guerreros religiosos, espirituales que luchan por el bien, los monjes han sido adiestrados para ser puros reflejos de sus deidades a través de sus técnicas de lucha. Frágil y rápido, el monje es lo contrario del Bárbaro. Son parte de una sociedad teocrática altamente estructurada, que pasan gran parte de su tiempo meditando.
Los monjes son ordenados a una edad temprana en el monasterio donde aprenden las habilidades necesarias para completar su misión: vencer a todos los males de Santuario. Sus creencias son animistas, un dios está en todo: aire, agua, fuego, etc. A los monjes se les enseña a meditar para que puedan purgar los pecados y la tentación de sus mentes y almas.

monjes

El Monje es un combatiente sin armas de gran alcance, sin embargo son diestros en el arte del manejo de los palos y bastones como arma. Del mismo modo, la armadura pesada en realidad les da menos defensa que los más ligeros blindajes.

Los monjes son los más devotos siervos de cualquier religión, ya sea la poderosa Iglesia de Zakarum o el antiguo culto Skatsimi.

 

La Hermandad de la Rama

La historia de la Hermandad de la rama es algo poco común. Esta Hermandad viene de un desierto desolado, donde sus habitantes se vieron obligados a huir después de ser conquistados por una horda invasora. Debido a su gran derrota, esta gente se comprometió a dominar las artes de combate. A falta de recursos como el hierro, aprendieron a usar sus manos desnudas y simples listones de madera como armas mortales, y no dependen de la armadura de metal para conseguir más protección en la batalla. En su lugar, confían en la velocidad y la concentración. En su duro clima nativo, se han visto obligados a buscar comida y otros artículos esenciales en los lugares más insospechados. Con el tiempo, esta cuidadosa búsqueda ha perfeccionado su percepción visual a un nivel casi sobrenatural.

Se rumorea que una enfermedad oscura ha caído sobre la patria de los monjes, y muchos han muerto. La Hermandad de la Rama ha tratado de erradicar esa inmundicia, pero todo ha sido en vano. Desesperados por hallar respuestas, los monjes solitarios se han aventurado a tierras lejanas en busca de las regiones que padecen una afección similar. Los rumores sobre los escasos nacimientos que aquejan a los habitantes de Tristán ya habrá llamado la atención de la Hermandad.