14.12.2017
El Caos
WARHAMMER - EL CAOS

EL CAOS


El Caos entró en el mundo por el colapso de un portal a la Disformidad de los Antiguos. La materia que fluyó a través de la brecha se esparció por todo el mundo como una nube de polvo. El polvo cayó sobre las especies, algunas transformándolas en nuevas y monstruosas especies y otras marcándolas de una manera más sutil.

En el momento del colapso, en las áreas polares del mundo fluía un gran torrente de Caos. Esto creó las antinaturales regiones donde el Caos se junta con el mundo material, creando zonas dimensionalmente inestables. Estas zonas actúan de portales incontrolables entre el mundo y la dimensión del Caos.

La zona se expande y fluye, siendo cada vez más activa, y creando más criaturas del Caos, que se dirigen al sur hacia el mundo antiguo.

Las entidades del Caos más poderosas son los Dioses del Caos. Estas entidades son descritas como seres enormemente poderosos, que buscan extender sus poderes al reino de los mortales. Los hacen atrayendo a sus seguidores mortales prometiéndoles poder, dinero, inmortalidad o lo que deseen. Los dioses piden absoluta lealtad a sus sirvientes, regalándoles lo que quieran y en la manera que les parezca más apropiada.

clckstar400x400KHORNE- Dios del odio, la ira y la sed de sangre.

SLAANESH- Dios del la decadencia moral, el exceso y el placer.

TZEENTCH- Dios del cambio, la manipulación, la decepción y la hechicería.

NURGLE- Dios de la decadencia física, las enfermedades y las plagas.

 

 

 

Cada uno de los cuatro grandes poderes tiene su opuesto, otro dios del Caos que drena su poder de un concepto radicalmente opuesto, como Khorne y Tzeentch.

Algunos seguidores de los dioses han sido tan devotos a su dios que quedan marcados por su patrón, otorgándoles mutaciones y otros dones para acercarse a la imagen favorecida de su dios, e incluso llegar a convertirse en inmortales y temibles Príncipes Demonio.

Cada pocos siglos, hay un paladín mortal que es destinado a recibir las mayores bendiciones del Caos. Ahora es el turno del Señor del Fin de los Tiempos. El Elegido, tras el cual se unen los Dioses del Caos, recibe un sinfín de dones.

Cada vez que uno de estos grandísimos Señores de la Guerra ha caminado por la faz de la tierra, lo han acompañado la Guerra, la Plaga, el Hambre y la Muerte. La propia naturaleza repudia la existencia del Elegido de los Dioses del Caos, la tierra se agrieta a su paso, el aire se agita y forma remolinos a su alrededor… de todos los elegidos que han asaltado el mundo durante años, Archaón es el más despiadado y poderoso, ya que solo él ha logrado recuperar los seis tesoros del Caos, es la encarnación del Caos y el heraldo del Apocalipsis, y cuando camina, el mundo tiembla a sus pies.

A lo largo de los años, Archaón ha cultivado con cuidado su poder y ha sometido a innumerables bandas bajo su estandarte. Ha luchado en cientos de batallas y siempre ha salido victorioso. Pero a pesar de estas victorias, los Dioses del Caos seguían sin otorgarle el último de los tesoros que buscaba, la Corona de la Dominación.

Cuando por fin Archaón se hizo con el último tesoro del Caos, regresó junto a sus incontables tribus de bárbaros y demonios. Cuando la Corona de la Dominación descansó finalmente sobre su cabeza, un Cometa de Dos Colas apareció en los cielos. Tras ser nombrado Señor del Fin de los Tiempos, Archaón se propuso destruir para siempre el Imperio y su falso dios.

 

BÁRBAROS DEL CAOS

Las tribus de los hombres del Norte que se lanzan a invadir las tierras del Sur son conocidas como los bárbaros del Caos. Cuando no se encuentran invadiendo tierras, se unen en bandas de bárbaros del Caos y se dedican al saqueo brutal de las granjas y aldeas del Imperio.

Los bárbaros del Caos son luchadores natos que se han pasado la vida librando numerosas batallas. Desprecian abiertamente a los habitantes de las tierras del Sur, a los que consideran seres cobardes y débiles, no más dotados para la batalla que un recién nacido. Las tribus de bárbaros del Caos se extienden por las tierras del norte del Viejo Mundo; algunos de ellos viven en asentamientos fabricados con madera y piedra, sobre todo en las tierras heladas de Norsca. Cuando la sombra del Caos se expande, los Nórdicos abandonan sus hogares guiados por sus dioses y se unen a los guerreros y caballeros del Caos para arrasar las tierras del Sur. Otras tribus como los Kurgan y los Hung llevan una vida nómada a través de las salvajes estepas del norte de las Tierras Oscuras, acampando allá donde la voluntad de sus dioses les guía.

Estos jinetes bárbaros representan una amenaza constante en las fronteras de las tierras más civilizadas y, cuando los bárbaros del Caos aúnan sus fuerzas, forman partidas de exploradores que los conducen a los asentamientos más prósperos.


GUERREROS DEL CAOS

Entre los hombres del Norte, según se dice, estos hombres y mujeres siguen la senda de los dioses en busca de gloria, poder e inmortalidad.

Los guerreros del Caos son guerreros temibles, elegidos de entre los hombres del Norte más fuertes, cuya habilidad en la batalla ha mejorado gracias a las constantes luchas contra los hombres de su propia tribu y luchando contra otras razas. Son respetados y temidos por las tribus del Norte y se han ganado la autoridad y la admiración de todas las tribus. Los más favorecidos de esta elite de guerreros son los elegidos del Caos, a quienes los dioses han destinado para la gloria. Los elegidos del Caos muestran manifestaciones físicas del poder de su dios y sus cuerpos se ven deformados y robustecidos mediante la mutación. Los elegidos son guerreros feroces y su estatura es mucho mayor que la media de un hombre, pues tienen grandes músculos y, a veces, incluso enormes garras, colmillos como los de los lobos y muchas otras alteraciones que los dioses les han concedido. Los guerreros del Caos que abandonan sus clanes se reúnen para formar bandas, que son lideradas por los más fuertes de ellos, los auténticos paladines del Caos.