28.06.2017
INTRODUCCIÓN LA CONDENA DE MALAL

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Aunque el Talismán de Malal cayó en manos de Boris Todbringer, El Artesano de la Disformidad sigue teniendo en su poder el Sudario del Dios del Odio y sabe dónde encontrar la última reliquia. Invocando un Portal Dimensional, se ha teletransportado a las Ciénagas Malditas, donde las feroces mesnadas de Marienburgo han hostigado sin cuartel al invasor. El Ejército del Caos se ha visto obligado a frenar su avance y a dividir sus fuerzas para poder combatir en los distintos frentes que los defensores marienburgueses mantienen abiertos. Dejando el mando del grueso de su ejército a los Heraldos del Caos, el Artesano de la Disformidad se ha abierto paso a través de las aguas fangosas con un reducido contingente.

Ahora que Valten y Archaón están muertos, el Gran Profeta Orko Wurrzagh, ha augurado que el Cometa de Doble Cola es la representación del poder de Gorko y Morko en el Viejo Mundo, y sus dos caudillos más poderosos deben simbolizar ese poder. Skarsnik se ha adentrado en las Montañas del Fin del Mundo con el propósito de derrotar a los reyes enanos, y Grimgor Piel´ierro ha formado un Waaagh y se ha encaminado a Marienburgo, para asegurarse que con el advenimiento de Malal se desata la mayor bronca de todos los tiempos.

Motivados tras ganar la última batalla contra las fuerzas de Caos, los soldados Imperiales han navegado por el río Stir hasta llegar a Altdorf y poner el Talismán de Malal a buen recaudo en el Templo de Sigmar. Pero allí han descubierto que ya no cuentan con aliados para defender las fronteras imperiales y que el Emperador, que misteriosamente se ha repuesto por completo de las mortales fiebres que le mantenían postrado, necesita de cuantas tropas estén listas para la lucha, con lo que ha ordenado a Boris Todbringer que permanezca en Altdorf para defender la ciudad de los ejércitos demoníacos procedentes de los Reinos del Caos. Desobedeciendo la orden del Emperador, Boris Todbringer y todos aquellos que pudieron fugarse del confinamiento en sus cuarteles, se han embarcado en los navíos del río Reik para llegar a Marienburgo antes de que el Artesano de la Disformidad recupere la reliquia que permanece oculta en el corazón de las Ciénagas Malditas.

“No habrá escapatoria, ni el bendito olvido. Puedo acabar con tu vida tan fácilmente como puedo apagar una vela, y antes de que tu cuerpo se enfríe, puedo alargar mi mano y atrapar tu alma. Serás mi esclavo para toda la eternidad, y me reiré de la intensidad de tu dolor. Tal es el poder de Nagash”.

Los Vientos de la Magia vibran disonantes tras el alzamiento del Dios Nagash. Con él han resurgido innumerables legiones de muertos vivientes, que conducidos por el Shyish acuden a su llamada. Amenazado por los planes del Caos para invocar a Malal, Nagash ha enviado una hueste de No Muertos, liderada por el resucitado Vlad von Carstein, para que, en una histórica alianza, ayude a los desesperados mortales en su lucha contra el Artesano de la Disformidad.