18.11.2017
INTRODUCCIÓN

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"[...] y aquel que llegó antes se convirtió en el último, y aquello que era blanco y negro e iba en todas las direcciones se precipitó contra sí mismo. Indignado poderosamente por las palabras de los Dioses, Malal volvió a su corazón en su contra y huyó a los vacíos del espacio... Y desde entonces ningún hombre volvió su faz hacia Malal, excepto aquellos que odian a quienes sirven, que sonríen ante su propia desgracia, y que no albergan amor alguno excepto por los malditos. Entonces, cuando el corazón de un guerrero se consagra a Malal, todos los Dioses del Caos sienten como su miedo aumenta, y la risa del Dios Exiliado llena el sepulcral vacío..."

Tras el fracaso en su intento de sofocar la Llama Eterna en Middenheim, los Dioses del Caos retiraron su favor al Señor del Fin de los Tiempos. En un desesperado intento por recuperarlo, Archaón decidió ir en busca de las reliquias de Malal, el Dios del Odio, con el fin de usarlas como arma contra su propio dueño para poder derrotarle. 
Las hordas del Caos pagaron un alto precio para obtener la impía reliquia conocida como el Sudario de Malal, pero finalmente la lograron. Ahora, a pesar de tener su ejército más diezmado que nunca, la determinación del Caos por conseguir las dos reliquias restantes es inquebrantable. ¿Cuál será el próximo movimiento del Caos?

En el Imperio, la muerte de Valten, quien para muchos era la encarnación de Sigmar, pareció haber evitado una guerra civil entre aquellos que defendían la legitimidad de Karl Franz como Emperador y los que creían que Valten era el único digno de ocupar el trono. La misteriosa muerte de Valten hizo sospechar que las manos de Karl Franz estaban manchadas de sangre, pero nadie pudo demostrarlo. Ahora el Emperador esta gravemente enfermo, sospechando que puede tratarse de una venganza perpetrada por los fanáticos seguidores de Valten, los ejércitos provinciales se han mantenido en sus guarniciones para evitar las revueltas y las represalias. Solo la Compañía Libre de Altdof, comandada por el Conde Elector Boris Todbringer; y la Compañía del Fin de Mundo, con el Sacerdote Guerrero Luthor Huss al mando, continúan hostigando a las hordas del Caos con la esperanza de frustrar sus planes.